Un Tsunami para apagar la ardiente artillería boricua

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SANTO DOMINGO. La rivalidad deportiva domínico-boricua, que comenzó con el baloncesto en los 70’s y con la migración masiva de quisqueyano a Borinquen como caldo de cultivo extendió sus tentáculos al béisbol y voleibol, tiene hoy una nueva cita, a casi cinco mil kilómetros de distancia, con dos novenas armadas hasta los dientes.

Como si se tratase de un Argentina-Brasil en fútbol o un Serbia-Croacia en baloncesto, ningún otro rival motiva más a Puerto Rico que República Dominicana y viceversa, y para la ocasión ambos llegan rebosantes de optimismo, invictos, conscientes de que un triunfo hoy le facilita las cosas para el penúltimo escalón.

Los boricuas llegan al San Diego con una ofensiva arrolladora y un pitcheo que ha respondido en un paraíso para los bateadores como el estadio Charros de Jalisco: sobreanotaron a la oposición en 22 carreras al anotar 29 y solo permitir siete, noquearon (11-0) a Venezuela con el as Félix Hernández en el montículo. Vencidos tres veces por los quisqueyanos en 2013 y grandes candidatos a la corona esta vez, sobran razones para “quitarse las ganas”. Desde que se inició el certamen en 2006 la serie favorece 3-1 a los duartianos con el partido 7-1 como único favorable para los boricuas en la primera edición.

“Sabemos que Dominicana puede que sea el equipo a ganar, pero no creo que podamos estar jugando mejor pelota ahora mismo, así que estamos ready p’al que venga”, dijo el jardinero Enrique “Kike” Hernández.

Francisco Lindor, Carlos Correa y Javier Báez han respondido a su altura combinado con cinco cuadrangulares, 14 remolcadas y 12 imparables en una ofensiva conjunta que pegó 14 extrabases en 25 entradas.

“Si queremos ganar el oro, que los queremos, tenemos que enfrentar a los mejores. Estamos listos para ellos”, dijo el dirigente boricua, Edwin Rodríguez.

Pero en el Petco Park, hogar de los Padres, es de los parques más amigables para lanzadores a pesar de que se adelantó la verja en 2012 para incentivar las anotaciones. En 2016 fue penúltimo en carreras solo detrás del AT&T Park de San Francisco.

Los de Tony Peña dependerán en la lomita de Carlos “Tsunami” Martínez, que ya ante Canadá en el debut lanzó cuatro episodios de tres hits, una vuelta y tres ponches con 53 lanzamientos. Esta vez podrá realizar 80.

El también derecho Orlando Román, de 38 años y que nunca ha lanzado en las Grandes Ligas, será el abridor puertorriqueño. Su última actividad la registra en el béisbol japonés entre 2012 y 2015.

Ayer se sumó a la rotación dominicana Ervin Santana en sustitución de Wily Peralta. “Es un honor y un privilegio para mi representar a La República Dominicana en el WBC”, escribió Santana ayer en Twitter.

Edinson Vólquez completa la rotación y es el favorito para trabajar el partido del jueves.

Jean Segura le creado un mayor “dolor de cabeza” a Tony Peña para colocarlo. De boca del estratega, Manny Machado sigue en tercera, por lo que Adrian Beltré de ver acción sería como bateador designado, una ecuación que requiere a Nelson Cruz jugar defensa si Starling Marte juega.

El siguiente compromiso criollo será el jueves a las 10:00 PM con el ganador del choque Italia-Venezuela que se jugaba anoche y el sábado se medirá a los Estados Unidos, también a las 10:00 PM.

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