Todo sobre las pruebas para detectar LA COVID-19

Las pruebas para la detección de la covid-19 han sido, podríamos decir, el talón de Aquiles en el Sistema Sanitario del país desde el inicio de la pandemia, y lo que aún no deja ver con certeza la realidad de los contagios existentes.

La mejor manera de saber con precisión la situación real de cómo van los contagios del virus, para poder poner freno a su propagación, es realizando la mayor cantidad de pruebas posible. Sin embargo, esto ha sido prácticamente imposible, por múltiples razones en el sistema de Salud, a pesar de la inclusión de los laboratorios privados.

Las pruebas son definitivamente el punto de partida para controlar la enfermedad, ya que es a partir de ellas que se obtiene el diagnóstico, y determinar el tratamiento de la persona, según requiera el caso.

Si hay contagio, entonces procede aislar al paciente y suministrar el tratamiento adecuado, evitando así que este tenga contacto con otras personas y pueda contagiarlas, y además evitando que estos puedan llegar a estadios críticos de la enfermedad. Las pruebas son fundamentales.
Las pruebas, ¿cuántos tipos hay y cuáles son las más certeras para la detección de la COVID-19? Están las pruebas denominadas “rápidas” o serológicas, las de anticuerpos, las antígenas, que determinan si existen en el paciente las proteínas del coronavirus o SARS-CoV-2.

Las llamadas “rápidas”, no están consideradas entre las confiables, pero realizarse una de estas, cuya duración no toma más de diez minutos, y se hace con un pinchazo en un dedo, aunque especialistas afirman tendría mejor resultado si la sangre se toma intravenosa, ayuda a detectar si el paciente tiene repuesta inmunológica contra el patógeno del virus.

En esta prueba se detectan los anticuerpos que produce el organismo, dando respuesta sobre si está o ha estado expuesto a una infección del virus.

Estos anticuerpos son los llamados IgM (inmunoglobulina M) y los IgG (inmunoglobulina G), los cuales tienen la capacidad de adherirse al virus para desactivarlo o eliminarlo. No obstante, a través de esta prueba no se puede detectar si una persona está contagiada en el momento.

De igual modo están las pruebas moleculares, las conocidas como PCR, las más recomendadas y consideradas confiables.

Estas, contrario a las “rápidas”, que no aportan un diagnóstico sobre la presencia de la enfermedad, sí aportan un diagnóstico. Se realiza a través de las vías nasales y su duración es de dos a tres horas. Esta es la prueba indicada para detectar el coronavirus.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las pruebas moleculares o de reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés) son las recomendadas para confirmar casos de COVID-19, debido a que estas detectan de manera certera el Ácido Ribonucleico (ARN), material genético del virus, a través de las muestras de las secreciones respiratorias tomadas al paciente.

Según los expertos, el ARN se encuentra en el cuerpo mucho antes de que se desarrollen anticuerpos al virus, por lo que las PCR pueden detectar desde los inicios de los síntomas el virus.
En el caso de las llamadas pruebas antígenas, a través de las cuales se determina si hay proteínas del virus SARS-CoV-2, que causa la COVID-19, la Organización Mundial de la Salud (OMS) no recomienda su uso.

Ventajas de una u otras pruebas. En el caso de las pruebas serológicas o rápidas aunque no necesariamente podrían detectar la positividad del virus en el momento, sí son capaces de indicar si la persona ha estado o no infectada y ha superado la enfermedad, mientras que las pruebas moleculares o PCR solo determinan si la persona está infectada en el momento, no si estuvo y ya no lo está.

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