Stephanie Nuesi, la dominicana de 22 años que es analista financiera en YouTube.-

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«CON APENAS 22 AÑOS, NUESI TIENE SU PROPIA EMPRESA Y TRABAJA COMO ANALISTA FINANCIERA PARA YOUTUBE EN GOOGLE»

“Mami, yo voy a trabajar ahí algún día”, dijo Stephanie a su madre en 2018, mientras señalaba la oficina de Google, ubicada en la octava avenida en Nueva York.

Cinco años más tarde, a pesar de que su madre le dijo que estaba soñando muy grande, esta amante de las finanzas, los números y la tecnología recientemente recibió una oferta de trabajo en el gigante tecnológico, donde nunca antes de su llegada a la Gran Manzana pensó trabajar, y ya lleva varios meses como analista financiera de YouTube.

Carmen Stephanie Nuesi Peralta es una joven dominicana de 22 años seleccionada recientemente por NextGen, un movimiento de una nueva generación de profesionales latinos, como una de las latinas más influyentes del 2021 en el listado #30Under30 (30 por debajo de los 30) gracias al trabajo realizado con jóvenes en su compañía consultora Max Up.

 

Se trasladó junto a su madre a los Estados Unidos a sus 16 años para vivir con su padre, significó el inicio de un nuevo reto que se traducía en una nueva vida, la que trajo consigo obstáculos que le hicieron madurar a temprana edad.

“Tu sueño es muy grande, Stephanie”, fue la respuesta de su madre cuando caminando junto a su progenitora se detuvo frente a la oficina de Google y le comentó que algún día trabajaría allí. La expresión de quien le dio la vida no fue con la intención de desmotivarla, pero Stephanie lo asumió como un reto al responderle: “Yo lo voy a hacer, tú solo espera”.

Ese tiempo de espera fue colmado de sacrificios y mucho esfuerzo. A pesar de tener nociones básicas de inglés adquiridas en sus tiempos de escolaridad en República Dominicana, tuvo que tomar clases de ese idioma en una biblioteca pública a 30 minutos (a pies) de su hogar, luego de haber reprobado el examen de admisión a la universidad.

Asimismo, tuvo que tomar tutorías junto a una vecina, quien era maestra de niveles primarios, para mejorar sus habilidades matemáticas y lingüísticas. Todo esto le tomó un año, mientras que una vez la habían aceptado con inglés como segundo idioma tardó otro año más puliéndose en esa lengua, tanto de forma escrita como hablada.

Luego de estudiar Administración de Empresas y graduarse con honores en Baruch College, obtuvo trabajo como lo buscaba: en una compañía que tuviera impacto mundial. Y no solo lo cumplió con su llegada a Google, sino que recorrió un camino previo de pasantías por diversas empresas reconocidas del mundo de las finanzas.

Cinco años después de aquel día en que se vio retada por su madre, Stephanie la llamó casi llorando para recordarle esa anécdota y expresarle que la meta se había realizado. A raíz de esa experiencia, Nuesi describe como la mejor motivación que una de sus personas más cercanas le dijera que no podía hacerlo.

“Yo quiero inspirar a más jóvenes a que vean que sí es posible”, dice esta soñadora, cuya fórmula revela es primero estar motivado y creer en uno mismo y nuestro potencial, para luego tomar acción.

Con su historia, Stephanie demostró a su mamá y a muchas otras personas en el mundo que soñar grande no es malo y ahora describe como su misión en la vida ayudar a más personas, especialmente dominicanos, a estar en Google, en Microsoft o cualquier otra gran compañía.

Ella no es la única compatriota en Google, sino que hay un grupo de ellos y cada uno tiene su historia. En su mayoría fueron rechazados previamente por la misma compañía antes de iniciar sus jornadas laborales completas en la empresa propietaria del mayor y más usado motor de búsquedas en el mundo.

Sin embargo, fue ese único “sí” tras varios rechazos el que le abrió las puertas a todos ellos. “Yo creo que nosotros podemos ser la marca país”, agrega.

Max Up

Sus sueños de niña eran ayudar a sus padres, hacerlos sentir orgullosos, así como también ayudar e inspirar a jóvenes, especialmente a aquellos que no creen en sí mismos.

“Yo creo que vivimos en una sociedad en la que no siempre los valores están ahí, hay muchas cosas en el mundo pasando y yo quería ser la excepción, yo quería ser parte del cambio y muchas veces para ser parte del cambio tú tienes que ser el cambio”, añade.

Su deseo de hacer más, ser parte de un cambio en el mundo y mostrar al resto de los jóvenes que no hay límites, la movieron a crear en 2019 su compañía Max Up con la que busca “crear un impacto en el mundo, una persona a la vez”.

En tan solo dos años, Max Up ha impactado a más de 5,000 personas, a quienes Stephanie describe como “su tesoro más grande”, porque a ella le hubiese gustado que a su llegada al mercado laboral de Estados Unidos la hubiesen guiado y cuidado. Eso es lo que trata de hacer por medio de su empresa para los extranjeros que, como ella, tuvieron que superar decenas de obstáculos y rechazos con el fin de maximizar su potencial y posicionarse.

Esta empresa se dedica a asesorarles sobre la creación de una hoja de vida o la negociación de los salarios, con la búsqueda de ofertas de trabajo y el fortalecimiento de la marca personal de estudiantes universitarios o recién egresados.

Es esto lo que la ha posicionado como una de “los 30 por debajo de los 30” de la comunidad latina en Nueva York, lo que considera un honor y orgullo.

“Qué orgullo ser dominicana y decirlo a donde quiera que voy, que pueda trabajar en la compañía de mis sueños con apenas 22 años; esto lo digo para que las personas que lean esto o vean esto digan: ´yo quiero que mi hijo diga esas cosas cuando crezca´ o ´yo quiero decir eso en un futuro´, porque si lo dices y lo crees puedes tomar acción y hacer que suceda”, finaliza.

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