Segura dejó pasar buen pitcheo, pero hizo swing al mejor

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SANTO DOMINGO. El béisbol con sus talonarios inagotables y abundancia de talento no suele tener mucha paciencia y las oportunidades abundan menos de lo que parecen. Pero Jean Carlos Enrique Segura se acaba de apuntar en el listado de aquellos que tuvieron ese turno extra para reivindicar el hecho de no hacerle swing a una recta a 50 millas.

El torpedero ha alcanzado una extensión que sería de US$70 millones por cinco años (2018-2023) con los Marineros de Seattle, vendiendo así su último año en arbitraje (2018) y se adelanta a la agencia libre que entraría en 2019.

Una oferta que coronó la reivindicación de un jugador que casi toca fondo luego de acariciar en breve el estrellato en su primera oportunidad real como titular.

Terminada la temporada 2013, en la que debutó en el Juego de Estrellas al batear .294, con 44 robos y 3.5 WARs con 23 años, los Cerveceros ofrecieron una extensión a Segura por US$40 millones y siete años, pero su agente la rechazó porque quería una como la que Andrelton Simmons acababa de recibir de los Bravos, US$58 millones y siete cursos.

Lo que vino en los próximos dos cursos fue casi la catástrofe y Milwaukee no tuvo razón alguna para lamentar el fracaso del negocio. El sanjuanero bateó en 2014 apenas .246 con un porcentaje de embasarse de .289 y las estafas se redujeron a menos de la mitad (20), mientras que en 2015 mejoró fracciones al average con .257, el OBP empeoró a .281 y los robos siguieron bajos (25).

Ante ese escenario, los Brewers se desprendieron de él en enero de 2016 a pesar de sus 26 años cuando comenzaron otra reconstrucción enviándolo a los Diamondbacks.

En el desierto de Arizona, y tras pasar por las manos de Luis Mercedes en la temporada muerta, Segura encontró un oasis y recuperó el valor perdido en dos años.

Con los Diamondbacks bateó .319, fue líder en imparables en la Liga Nacional (203), su poder de extrabases conoció dimensiones no antes vistas al pegar 41 dobles, siete triples y 20 jonrones para un slugging que lo sacó de la categoría “alita corta” (.499), remolcó 64 vueltas y se estafó 33 almohadillas con 5.0 WARs en la versión de Fangraphs y 5.6 en la de Baseball-Reference.

En noviembre pasado, los Marineros se desprendieron de una joya de su finca en Ketel Marte para conseguir a Segura y moverlo de la segunda al campo corto para hacer pareja con Robinson Canó. El quisqueyano, que rogó para ir al Clásico Mundial de Béisbol, no ha dejado de impresionar a pesar de dos visitas a la lista de lesionados. A la jornada de ayer lideraba la Liga Americana en bateo (.341) producto de 62 imparables en 182 turnos, los adorna con 10 dobletes, cuatro cuadrangulares, 20 remolcadas, 29 anotadas, un porcentaje de embasarse de .391 y slugging de .462.

En su cuenta de Instagram colgó un mensaje ayer agradeciendo a Dios y personas que han marcado su carrera como sus padres, Canó (a quien definió como la persona a la que le debe todo lo que es), a su esposa venezolana Kellen Segura, los entrenadores Mercedes e Iván Noboa.

Noboa preparó a Segura y le consiguió una firma cuando casi cumplía los 17 años en enero de 2007 con los Angelinos por un bono de US$70 mil.

 

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