Puede ser diferente nuestra Policia.-

4660A9A1-1317-4A47-AA0C-3A7B00B0EB2D
PHOTO-2021-02-01-11-38-37
WhatsApp-Image-2021-02-08-at-9.49.31-AM-300x300
jd letreros
D7F4F620-7C8D-442E-BA8D-23F67C6DE63B
CD03BD4F-CF11-4707-BB99-84C9271343C4
Tienda Jiménez
Playero
8CCE2FB0-7697-4E35-809A-F381BE783317

Lee y Comparte

Shares

Por: José Acosta, General (R) P.N.-

Resulta espinoso, delicado y lleno de interrogantes, hablar de nuestra Policía, sin embargo, es bueno resaltar algunos detalles.

Sabido es, que una gran parte de nuestros policías, por no decir casi el ciento por ciento de estos, vienen de hogares humildes, disfuncionales y de los más recónditos lugares y campos de nuestro país. Muchos vienen, de las grandes concentraciones urbanas del país.

Pero lo más relevante es, que un gran porcentaje de estos jóvenes llegan a la Institución Policial, carentes de formación en valores, carentes de vocación por el servicio, carentes de deseos de superación profesional, carentes de una visión clara de principios éticos y morales y en resumidas cuentas, llegan sin un norte definido, solo motivados por salir de ese precario estado de necesidad económica que los impulsa, pues se criaron en hogares sin padres o con padres que a su vez tampoco tienen formación de hogar, en la que exista un régimen sustentado en principios y valores, conforme a las normas del buen vivir para un correcto ciudadano. Pero peor aún, llegan hoy día, siendo supuestamente bachilleres, pero sin la más mínima formación cívica, como antes se impartía en nuestras escuelas, en las que se nos inculcaba el respeto a los demás, el respeto a la Bandera, a los símbolos Patrios, el respeto a las correctas normas del buen vivir, como ceder el paso a las personas, saludar al llegar a un determinado lugar, decir «Señor o Señora», con un cortés «Buenos días», «Buenas tardes», decirle a los mayores, «usted», etc…esos jóvenes son los que hoy conforman las estructuras de la institución del orden.

Ahí debe entrar entonces el Mando con un Liderazgo Gerencial, que es el que permite que esos hombres y mujeres, sin formación en valores, se vayan transformado de a poco, en profesionales del deber, brindando servicios correctos a LA CIUDADANÍA, que siempre espera a un agente amable, educado, respetuoso, honesto y dedicado. No como muchos que hoy día desfilan por las calles, endiosados, bravucones, irrespetuosos y autoritarios, marcando su accionar con saludos cantinflescos como, «Tierra, klk», o por el otro lado, «Párese ahí». Frases cortantes y hirientes, que no deben ser la presentación policial a la hora de acercarse a un ciudadano. Salvo excepciones en las que algunos desaprensivos se crean dueños de las calles y ahí el accionar policial, ha de ser drástico y efectivo, para neutralizar las amenazas.

Ante la disyuntiva que vive nuestra sociedad, de ser policía por necesidad, por encima de la vocación, pero con la agravante de que los jóvenes que ingresan, llegan carentes de formación de hogar y de educación escolar adecuada, cabe cuestionarse al respecto, dado que a diario se reclama que se desmantele la policía y se cree un cuerpo nuevo o que se reforme. Me pregunto, ¿de dónde vendrían los nuevos policías? Paso a responder, de los mismos barrios y ciudades que vienen hoy nuestros policías, por supuesto, en los que la norma es, vivir en hogares disfuncionales con falta de educación y de formación.

Acaso las escuelas o universidades forman en valores a un joven? Craso error de muchos que amparados en un título universitario ya se creen educados. No, no es así, la formación ha de venir de eso que se inculca en el hogar, en el que prima el ser humano y su condición de convivencia y los principios y valores que le distinguen como ente social.

Es pues, la clave fundamental para lograr eficiencia en el servicio policial, matizado con un cambio en esa cultura autoritaria, propia de la sangre del dominicano, que se logre una gerencia y un liderazgo tal, que esos jóvenes se sientan identificados y prestos a servir, deseosos de hacer lo correcto por encima de las tentaciones de la calle. Que siendo policías, se sientan representados por sus líderes, sus comandantes, que les traten como sus hijos a quiénes deben orientar día a día, con el sabio consejo que solo brindan los que llevan en la sangre la estirpe del Mando y el Liderazgo Institucional, con el que se nace, pues líder nadie se hace.

La Policía como tal puede cambiar. Es un proceso, pero se logra.

¡¡¡Es posible!!!

SÍGUENOS EN LAS REDES SOCIALES

 

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.