Origen de la violencia de género-II

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Por Lic. Ángel Artiles Díaz
Catedrático de la Carrera de Derecho, UTESA, Puerto Plata.

Los hombres aprenden a excitarse con la dominación, la sumisión y la humillación de la mujer. Violar y abusar se convierte en un camino que alimenta la masculinidad del violador.

La violencia sexual en el hogar tiene como objetivo tener a la pareja bajo control para obtener beneficios, como una forma de imponer la esclavitud a una persona para que sirva a otra.

Mitos de terapeutas sobre violación en relación a la violencia sexual.

La violación es percibida por las mujeres como una especie de pérdida, simboliza una pérdida de control y una gran humillación y denigración. La mayoría de las mujeres violadas desarrollan reacciones emocionales negativas extremas y alteraciones fisiológicas, conocidas como desorden de stress post traumático. La violación es inadmisible, quiebra el cumplimiento de los derechos humanos y causa daño a las familias y la humanidad. La violación es un delito que degrada, deshumaniza y viola el yo de las víctimas.

La atención de la violación en todas las áreas, salud, justicia, policía sigue siendo vergonzosamente deficitaria.

Asociada a mitos y poderes masculinos, la violación es vista aún, como responsabilidad de la víctima en la mayoría de nuestros países. Se dice comúnmente que la mujer es la que provoca al violador.

En un test sobre actitudes y mitos que el Programa Regional (realizado en seis países) aplicó a terapeutas, se evidenció que con frecuencia el mito de la provocación femenina sigue presente, y su prevalencia es del 64,8% en países como Guatemala, Honduras, Panamá, El Salvador, Uruguay y Paraguay.

Persisten percepciones que depositan en factores externos la responsabilidad del comportamiento abusivo. Elementos que minimizan la responsabilidad del ofensor y ocultan el poder determinante del poder en la violación.

Para lograr la conciencia de las mujeres (sobre lo que se trabaja muy poco), el feminismo debe tener en cuenta que el poder masculino produce al mundo y lo acomoda a sus intereses… Concienciar la mujer es confrontar al poder masculino en su dualidad: por un lado como una totalidad y, por el otro, como una desilusión.
Con el desarrollo de la conciencia, las mujeres se dan cuenta de que las han enseñado a ver a los hombres como el todo y a las mujeres como su negación, aunque ambos sean sexualmente iguales. El contenido del mensaje se les revela verdadero y falso al mismo tiempo… Sus cadenas se hacen visibles, su inferioridad -desigualdad- es un producto de la subordinación y su práctica».
La mujer debe estar consciente de que el sexo es como una categoría social marcada por la dominación, es una construcción cultural tan profunda que las personas actúan en función del sexo masculino y de la política sexual que de ello se deriva.

Dentro de la manera de ser y la forma de vivir de todos los seres humanos está inevitablemente la sexualidad, como conjunto de creencias, relaciones e identidades, históricamente conformadas y socialmente construidas relativas al cuerpo de los sujetos.

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