OPINION – Sandro: el nieto de Fidel

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Prefacio

Desde que las ideas filosóficas, económicas y políticas afloraron de las mentes pérfidas de Friedrich Engels Marice, Karl Heinrich Marx Pressburg y fueron plasmadas en la realidad política de la  Rusia post zarista por Vladimir IIyich Ulyanov «Lenin» con el triunfo de la Revolución bolchevique en 1917, estas siempre han estado cimentadas en las mentiras, la hipocresía y el engaño.

En efecto, cuando el autor de la conocida obra «El Capital» fundamentó los preceptos sociológicos, económicos y políticos de su teoría y los lineamientos de lo que él definió como «La dictadura del proletariado», murió sin percatarse -al igual que Hugo Rafael Chávez Frías- de que sus ideas políticas lo único que trajeron fueron atrasos, hambrunas, miserias, muertes, dictaduras y negación de las libertades en todos los aspectos.

Era lo menos que podía esperarse de un tipo como Carlos Marx el cual, si nos remontamos a su inútil e improductiva vida que tuvo como un oportunista y aprovechado, podemos concluir que lo que él proponía era un reflejo de su propia existencia fracasada. Mientras Marx  teorizaba sobre el proletariado, llevaba una vida de lujos, excesos, frivolidades y diversiones, las cuales eran costeadas en su totalidad por la familia aristocrática de la mujer con la cual se casó.

Nunca trabajó y la familia de su esposa le costeó parte de sus estudios y los resultados fueron enmarcados dentro de una conducta llena de indisciplina, borracheras, juegos de azar y prostitución a la cual era un adicto empedernido. Fue un mantenido de su suegra y por igual de su amigo y colaborador ideológico Friedrich Engels, al cual le endilgó sin el menor rubor, un hijo que Marx tuvo con la sirvienta que su suegra pagaba en la casa de su hija y, para colmo, hasta después de muerto, la tumba en Londres en donde reposan sus restos fue hecha con el dinero de Friedrich Engels.

EL AUTOR es escritor. Reside en Nueva York

Pero, en esta ocasión no voy a referirme específicamente a  Carlos Marx, pues ya lo hice en mi articulo publicado en este diario ALMOMENTO.NET y reproducido por otros medios de comunicación titulado: «Carlos Marx: el utópico, oportunista y promiscuo líder comunista» d/f 04-14-2019 (1). En esta oportunidad hago referencia de su persona como el padre putativo de todos estos farsantes, dictadores, asesinos, hipócritas, inmorales, corruptos y oportunistas cuyo liderazgo político lo cobijaron bajo la sombra de su teoría socialista para gobernar a su antojo, esclavizar a los pueblo y enriquecerse ellos, sus familiares y allegados.

Estos «hijos putativos» a que hago alusión son: los Stalin en la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS); los Mao en la China Popular; los King en Corea del Norte; los Ceaucescu en Rumanía, los Pol Pot en Camboya; los Haile Mariam en Etiopía; los Castro en La Cuba de Martí; los Chávez en Venezuela y los Ortega-Murillo en la Nicaragua de Rubén Darío. Sería profano dejar de reconocer en esa órbita corruptela y  oportunistas a los Correa en Ecuador y al promotor de la coca en Bolivia, Evo Morales.

Sandro el nieto de Fidel

Siempre se ha dicho que el liderazgo político no se hereda ni se traspasa y eso es una gran verdad incuestionable. Ahora bien, yo añado que, lo que sí heredan los hijos,  nietos y familiares de los mandamás socialistas, es riquezas, buena vida, lujos, placeres, viajes y un vivir en la que todo se le facilita. Obviamente, contradiciendo los postulados comunistas de que en ese tipo de régimen no habrán privilegios y clases sociales porque «todos serán iguales».

Las anteriores consideraciones vienen al caso, porque recién salió a la luz pública un video en donde aparece un nieto del extinto sátrapa de Cuba Fidel Castro, de nombre Sandro Castro, haciendo ostentación al estar manejando un costoso auto Mercedes Benz mientras se desplaza a velocidad en una carretera de La Habana, cuyo video fue subido a las redes sociales por la novia que lo acompañaba.

En el referido video, Sando Castro le dice a su pareja: «Somos sencillos, pero hay que sacar los jugueticos que tenemos en casa». Luego le pide a la chica que registre la velocidad que alcanza el Mercedes Benz el cual se desplazaba a 140 km /h. «Esto es cosa gorda, mi gente, no se equivoquen» menciona.

Es obvio que los cubanos al ver esto, les ha ocasionado gran indignación y cuestionan que un país en donde la gente no tiene casi nada, ni comida, ni distracciones, ni trabajo y sufre severas precariedades desde hace décadas, los nietos de Fidel Castro gozan de privilegios y lujos a los cuales en Cuba, ni siquiera un profesional de la medicina se puede dar la oportunidad de tener un auto sencillo y menos un Mercedes Benz.(2) (Ver video Youtube)

Pero este no es el único de los nietos de la familia Castro que goza de irritantes privilegios de frente a un pueblo que agoniza y que carece de todo y de las cosas más elementales que uno pueda imaginarse y que, para adquirir cualquier producto que son cotidianos en cualquier país subdesarrollado, en Cuba tienen que hacer largas filas para conseguirlo y a precios insostenibles.

«Tony» el otro nieto de Fidel.

Otro de los nietos emblemáticos y mediático del extinto dictador que pavonea sus lujos y el buen vivir por las calles de La Habana y fuera de la isla, lo es Antonio Castro Ulloa «Tony», hijo del Dr. Antonio Castro y Lisette Ulloa. A este se le ha visto en un  lujoso yate navegando tanto en Cuba y playas extranjeras, con finas bebidas y varias mujeres a bordo, placer en Cuba al que solo llegan los apellidos Castro.

Ha diferencia del grueso de los cubanos que en su gran mayoría, nunca se han  montado en un avión ni viajado al exterior, a Tony se le ha visto vacacionando en Madrid, Paris y  en la isla conduciendo un flamante auto BMW y modelando en pasarelas para la casa Chanel en desfiles de modas en La Habana. (3) (Ver video Youtube)

Me parece que, si partimos de los preceptos «socialistas y  anticapitalistas “que estableció su difunto abuelo,  este tipo de conducta y actividades  propias de una sociedad burguesa y capitalista, resulta contraproducente que un nieto del padre de la revolución comunista en Cuba, se preste ha estas «frugalidades vanidosas del capitalismo decadente y neoliberal» (según ellos) que tanto  critican y atacan en sus chácharas «revolucionarias».

Más hipocresía, engaño y cinismo en este tipo de conducta de cara a una nación que sufre penurias de todo tipo no puede haber y menos, que las mismas provengan de los familiares que gobiernan y que chocan con las restricciones impuestas a los demás. Pero, sobre todo, en una nación sumida en la miseria, carentes de  todo y en donde la inmensa mayoría de los cubanos apenan comen y si visten, se debe al envío de remesas y ropa desde Miami de los que salieron despavoridos de la isla y que ellos tildaron de «gusanos», algo típico en las consignas denigrantes en contra de los que disienten de estas dictaduras comunistas , obsoletas y oprobiosas.

Los tontos útiles de Lenin

Bertolt Brecht, poeta, dramaturgo alemán y creador del teatro dialéctico dijo una vez: «Aquel que ignora la verdad es un iluso, pero quien conociéndola la llama mentira es todo un delincuente». Y esta verdad filosófica viene como anillo al dedo aquellos individuos que apropiadamente Valdimir IIyich Ulyanov «Lenin» llamó: «los tontos útiles». Sin ser mezquino, es la primera vez que coincido con el padre  fundador del primer estado socialista.

Los «tontos útiles» de Lenin, no son solo aquellos que ha sufrido una lobotomía cerebral con el adoctrinamiento socialistas, ni los que han leído dos páginas de «El Capital» de Marx y salen teorizando no, los hay también periodistas, médicos, profesionales de diferentes disciplinas y hasta abogados-agrónomos, o sea,  con doble profesión.

No es una figura nueva, sino muy antigua y, aunque el lector lo dude, su autor lo fue el propio Lenin. El se refería a los simpatizantes del movimiento izquierdista que compartían las ideas del partido, pero no los inconvenientes de la militancia partidaria. Discrepaban de los camaradas del partido muchas veces, pero asumían las mismas posiciones de ellos ante los problemas sociales y así lo entendía el partido porque eran honestos en sus posturas y muy útiles a la causa. Por eso Lenin los llamó así.

La mejor manera de definir esta dicotomía moral e ideológica de los comunistas en hacer todo lo contrario de lo que le predican a los demás, la definió de manera magistral el Sr. Julio Montoya quien fuera candidato para alcalde de San Fco del Zulia en Venezuela, con una frase magistral que desnuda a la perfección el rol de los “socialistas» en todo el planeta:

 «Los comunistas hablan como Marx, gobiernan como Stalin y viven como Rockefeller»

 

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