Michael Pineda

 

La idea de un juego perfecto tenía a los fanáticos eufóricos y de pie, a partir de la séptima entrada.  Cada out que conseguía Michael Pineda, se venía abajo el Yankee Stadium.

En el partido de apertura de los Yankees en su casa, después de comenzar la temporada (2-4) fuera de ella, Pineda lanzó el partido que los Yankees tenían esperando hace cuatro años. Los aplausos reinaron de parte de los fanáticos, sabiendo la importancia del partido para un equipo de los Yankees que aun se recupera de la perdida de Gary Sánchez (por un estiramiento del bicep, en el brazo derecho y estará fuera unas cuatro semanas).

El juego perfecto para Pineda terminó con un doble de Evan Longoria con dos outs, en la séptima entrada. “Le tire un slider”, dijo Pineda, “no me arrepiento, lo estaba trabajando toda la tarde con ese pitcheo, Longoria hizo buen swing”, agregó Pineda.

Pero lo más importante de este juego fue para el psíquico de Michael Pineda, fue ganar, porque ha tenido tantos juegos inolvidables vistiendo el uniforme de los Yankees.

 

Michael, en total tiró 93 lanzamientos, 67 de strikes y llegó hasta la octava entrada cuando el cuadrangular de Logan Morrison (su segundo del año) y después una línea durísima de Derek Norris al tercera base Headley, eso fue lo suficiente para el dirigente Joe Giradi, quien lo sacó después de ver una actuación que los Yankees han esperado mucho tiempo de Pineda.

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