Más allá de los impuestos

Por: Claudio Caamaño Vélez.
Ha causado revuelo el anuncio de posibles aumentos de impuestos. Sobre todo cuando el presidente Abinader, durante su campaña, prometió no aumentarlos, incluso reducirlos.
A decir de muchos, esto ha puesto en duda la palabra de Luis Abinader.
Pero cómo decía Juan Pablo Duarte: “Sed justos lo primero, si queréis ser felices”. El presidente Abinader, cuando planteó eso, no tenía forma de prever que asumiría un país golpeado por una pandemia mundial. Mucho menos las repercusiones económicas y sanitarias a escala global.
Es entendible que la población no quiera más impuestos. Yo me sumo a esa preocupación, pero no es justo atacar la moral del presidente, cuando ha tenido que asumir su mandato en medio de circunstancias impredecibles y catastróficas.
El turismo, principal pilar de nuestra economía, está por el suelo. Muchas empresas cerradas o abiertas parcialmente. La productividad en el piso y el desempleo en las nubes.
Sumar a esto, la falsedad de las informaciones que ofrecía el pasado gobierno sobre la realidad de nuestra economía, que tomaron de sorpresa a la nueva administración.
El mayor reto del gobierno no está en subir los impuestos o incrementar la deuda, sino en demostrar que tiene la moral para pedirle al pueblo tal sacrificio. Lo primero sería aplicar una implacable política de austeridad, así como acciones contundentes contra los responsables de que estemos en tan precarias condiciones económicas e institucionales.
Presidente Luis Abinader, el libro de la historia se abre ante usted, con páginas blancas listas para ser escritas. Tome el bolígrafo con firmeza, pues la tinta es sangre de nuestro pueblo.
Yo confío en usted, por eso vote y promoví arduamente su candidatura. Del éxito de su gestión depende la felicidad de nuestra patria.

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