Los “testigos de Odebrecht” (2 de 2)

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Lo especial que tienen estos testigos que nos manda Odebrecht es que todos son asalariados de una empresa que ya hizo acuerdos con el poder del Norte (USA) y con República Dominicana y que, por tanto, se puede inferir, disfrutan de una especie de “póliza de seguro contra incendios”. Un arreglo que permite decir en el tribunal, todas las sandeces que el Ministerio Público quiera que se digan y que los jueces estén dispuestos a permitir, sin temerle a cometer el peligroso delito de perjurio.

Otro asunto que hace tan singular este proceso es que el Ministerio Público actual, a pesar de lo contradictorio de los testimonios de dichos testigos, mantiene un aparente optimismo que raya en la euforia. Mientras los testigos, que ya disfrutaron las vacaciones pagadas por la empresa o el Estado dominicano, retornaron a su país de origen sin problema.

Si le sumamos a toda esta cuasi comedia, la opinión de la actual Procuradora General, en su rol anterior de juez de la SCJ, de que con ese expediente sería muy difícil lograr una condena positiva, tenemos que concluir -como desconocedores que somos de los asuntos legales- que estamos ante un caso muy extraño, en el cual se vislumbran dos escasas opciones, para consumo y satisfacción del que votó en julio 5 del 2020.

La primera, que es la que quiere todo el mundo -hasta los que votaron por el PLD- y es que doña Miriam, convertida en la “mujer maravilla” que soñamos, saque de su chistera judicial un expediente tan creíble y real que permita -allende las dudas- condenar a los que resulten culpables.

La otra, que es la que mas oportunidades tiene de hacerse realidad es que, todo este sainete devenga en una gran frustración para los dominicanos. Ellos, ávidos de justicia, abrazan con fervor la promesa de Luis Abinader de fortalecer el sistema judicial hasta alcanzar la probidad absoluta. O, por lo menos, encaminar la institucionalidad hasta lo mas que el sistema se lo permita; para eso tiene ocho años.

Pero sigamos examinando los protagonistas de esta extraña, pero ya habitual situación judicial, a ver si al final podemos construir una hipótesis que resulte creíble o cuando menos posible. Veamos el papel jugado y/o por jugar por el conglomerado peledeísta tradicional, compuesto por tres grupos bien definidos, los danilistas, los leonelistas y los llamados “peledeístas auténticos”. Los que llegaron al poder y necesitan quedarse, o sea, los perremeístas y sus aliados; y un quinto grupo formado por dos cabezas de playa del danilismo: el exprocurador general (Jean Alain) y los miembros de la Cámara de Cuentas. Todos tienen algún papel asignado en esta tragicomedia.

Los boschistas o “peledeístas auténticos”

Esta es una especie en extinción que, de pronto, ha adquirido gran importancia. Pero no es porque tengan la razón, ni porque representen una fuerza considerable en el PLD de hoy sino, porque alberga a todos los descontentos, a los que igual reparten las culpas entre los dos caudillos (Leonel y Danilo) y a los eternos soñadores que se esperanzan en volver a ver un partido unido, bajo el pensamiento (reconstituido) de Juan Bosch.

Ellos saben que el boschismo es un absurdo hoy en día, pero la idea le gusta al sector mas atrasado de esa formación, que es la gran mayoría de sus votantes. Son aquellos que creen o quieren creer que se pueden restaurar las relaciones entre los dos bandos en pugna. Personalmente no pienso que sean beligerantes en esta crisis, pero, tengo que incluirlos porque hay tanta gente honesta en ese sector, que omitirlos pudiera lucir como una falta de respeto.

Los perremeístas y sus aliados

Ellos son los depositarios de todas las expectativas del pueblo dominicano. Al decir de muchos amigos, son la última esperanza de “cambio democrático y positivo”; si fallan, se puede decir que entrará un sunami que llevará las olas del mar hasta Alto Bandera. Y ciertamente, yo creo que, si no juegan el papel que les corresponde, el desaliento, la apatía y la frustración, elegirán un presidente 100% empresarial, no como Abinader que es político y comerciante por partidas iguales.

Pero dejemos a Luis Abinader y el PRM en su laberinto y miremos el escenario político-judicial, con la constructora Odebrecht como eje central. Todos sabemos o deberíamos saber, que el Estado, el Ministerio Público, la clase política nacional y el pueblo mismo, no son los verdaderos acusadores sino, los americanos, a través de la firma carioca.

Y también debemos saber que, las sentencias, si es que se producen, deberán estar en consonancia con los intereses políticos-comerciales de quienes ganaron las elecciones, que no fue el PRM solamente. Como se ve, el tablero que debe interpretar Abinader, es mas que complicado. Porque debe dar respuesta a las expectativas que sembró y a las crisis de salud y económica, que lo limitan grandemente.

Sin embargo, el circo del juicio Odebrecht contra los políticos del PLD -que no lo montó Abinader- mas que traerle problemas, le servirá de telón de fondo y como elemento de distracción a la lucha entre las dos facciones del otrora poderosísimo partido morado; mientras que, por otro lado, también le da oportunidad al “gobierno del cambio” para tomar algunas medidas de corte populista que apuntalarán la excelente opinión que la gente tiene sobre Luis Abinader.

Los danilistas y los leonelistas declarados

Constituyen el grupo mayoritario y, aunque separados hoy, es muy posible que tengan que “negociar” algún tipo de alianza táctica. Lo que no se contempla -por ninguno de los dos bandos- es la unificación, sin embargo, yo creo que es posible. Todo dependerá de la presión del Departamento de Estado y la firmeza de Luis Abinader y su Ministerio Público para extender el caso Odebrecht hasta mas allá del 2012.

Si hay una ofensiva -como lo demanda la población- y se le sigue el rastro a la dichosa compañía carioca desde que llegó al país, veremos muchos “patos en el agua”. Claro, hay situaciones especiales de alianzas y compromisos políticos que dificultan cualquier intento de sanidad judicial profunda. Y, además, está por verse hasta dónde llega la voluntad política del Estado dominicano en este espinoso asunto.

El juego de la Cámara de Cuentas y del exprocurador

Todo esto que yo les comento es para celebrar la primavera que recién comenzó. Lo cierto es que estas dos instituciones trabajaron para que hoy en día sea difícil, aunque no imposible, llegar a una sentencia firme contra los corruptos de Odebrecht. Jean Alain Rodríguez maquinó para que siempre se mantuviera a Danilo Medina lejos de las investigaciones; a sabiendas de que en las “adendas a los contratos” -promovidas por el Poder Ejecutivo- es dónde está el grueso del dinero destinado a la compra de funcionarios.

Y la “honorable” Cámara de Cuentas se encargó de no hacer las auditorías -tan necesarias e imprescindibles- para incriminar a los responsables del dolo. Fue una jugada maestra del danilismo; lo que no sabemos es si les dará los resultados planeados. Los corruptos están esperanzados en que: Sin auditorías no hay prueba de corrupción.

¡Cuánto me gustaría oír la opinión de doña Miriam Germán al respecto, antes de sacar mis conclusiones finales!

¡Vivimos, seguiremos disparando!

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