Las opciones militares de Trump en Siria son limitadas

WASHINGTON. Donald Trump adoptó un tono muy duro hacia el régimen de Bashar al Asad, al que acusa de usar nuevamente armas químicas, pero las opciones militares del presidente estadounidense son limitadas y parecen contradecir su promesa de sacar a sus soldados de Siria.

Trump advirtió a Damasco y sus aliados rusos e iraníes que podrían “pagar un alto precio” por el presunto ataque químico contra la ciudad rebelde siria de Duma, pero fue aparentemente Israel que lanzó el lunes misiles contra una base militar del régimen, denominada T-4, en el centro del país.

El lunes Trump prometió “importantes decisiones” en las próximas “24 a 48 horas” e incluso “probablemente antes de finalizar la jornada”, denunciando un ataque “horrendo contra inocentes”.

El secretario de Defensa estadounidense, Jim Mattis, responsabilizó a Rusia por la existencia de armas químicas en Siria, recordando que Moscú asumió como garante de la destrucción de todas las armas químicas sirias en septiembre de 2013.

Mattis dijo “no hay nada descartado” como respuesta al ataque, pero subrayó, durante la visita al Pentágono del emir de Catar Sheik Tamim ben Hamad Al-Thani, que espera “ocuparse del problema” junto a sus “aliados y socios, desde la OTAN a Catar”.

En efecto, atacando militarmente al régimen sirio, Estados Unidos, que favorece un acuerdo negociado bajo la égida de la ONU para poner fin a la guerra civil, se arriesga a un enfrentamiento directo con las tropas rusas desplegadas en Siria.

“Estados Unidos debe tener mucho cuidado en no alcanzar objetivos rusos o matar consejeros rusos, lo que limita considerablemente el número de sus opciones, dado que los rusos están con frecuencia integrados en las tropas sirias”, explicó a la AFP Ben Connable, experto del centro de análisis Rand.

Las bases aéreas de Hmeimim, en el oeste de Siria y Tartous, en la costa, ambas controladas por militares rusos “están fuera de consideración”, agregó el exmarine, especialista en Medio Oriente.

“La última vez que Trump respondió, lo hizo atacando una base aérea estrictamente siria. Pienso que desde el punto de vista militar, ese es el límite de lo que Estados Unidos puede hacer”.

El ejemplo de 2017
El 7 de abril de 2017, el mandatario estadounidense había ordenado el bombardeo de una base del gobierno sirio en represalia por un ataque con gas sarín cometido tres días antes, en los que habían muerto más de 80 civiles en Jan Sheijun (noroeste).

Otra opción, según Connable, sería enviar refuerzos al norte de Siria para tratar de debilitar al régimen de Damasco ante los rebeldes, pero Trump afirmó la semana pasada su intención de retirar las tropas estadounidenses presentes en Siria lo antes posible.

“A veces es hora de volver a casa y pensamos en eso muy seriamente”, había declarado.

Pero según el influyente senador republicano John McCain, esta declaración “alentó” a Asad a “lanzar un nuevo ataque químico contra hombres, mujeres y niños inocentes”.

“El presidente había actuado de manera decisiva el año pasado”, agregó el congresista en un comunicado. “Debería hacerlo nuevamente y demostrar que Asad deberá pagar el precio de sus crímenes de guerra”.

El coronel Daniel Davis, experto del centro de análisis conservador Defense Priorities, estimó sin embargo que “la peor opción política para Estados Unidos sería implicarse más en la guerra civil siria, que, aunque brutal, no amenaza” la “seguridad o prosperidad” estadounidenses.

“Máxime cuando una intervención implicaría el riesgo de un choque con Rusia, que detenta el arma nuclear”, advirtió el experto, que favorece un retiro de Siria.

El lunes Washington hizo circular en la ONU un proyecto de resolución que propone la creación de un nuevo “mecanismo de investigación independiente de Naciones Unidas” (Unimi) sobre el uso de armas químicas en Siria, que tendría un mandato inicial de un año, renovable, según un documento obtenido por la AFP.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.