Incidencia de embarazos en adolescentes no varía en 9 años

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SANTO DOMINGO. En la República Dominicana la tasa de embarazos en adolescentes no ha variado en los últimos nueve años con una incidencia de 22 % entre jóvenes de 12 y 19, cifra que es 34 % más alta que el promedio de los países de Latinoamérica y el Caribe. Los datos están contenidos en el Informe Nacional de Desarrollo Humano (INDH) 2017, “El embarazo en adolescentes: un desafío multidimensional para generar oportunidades en el ciclo de vida”, el cual establece que dos de cada 10 mujeres tuvo su hijo antes de los 19 años.

El estudio, el primero de una serie de informes en el nuevo ciclo programático del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), establece que existe un vínculo entre la pobreza y el embarazo.

Las provincias del sur profundo y Cibao Central y en los estratos económicos más pobres del país siguen aportando el mayor número de casos de maternidad en adolescentes.

Eso reafirma que existe un alto costo de oportunidad asociado al embarazo a temprana edad en los últimos 30 años.

Con relación al tema educativo, el informe confirma que las madres adolescentes tienen mayor probabilidad de abandonar los estudios.

El informe tiene como objetivo determinar y caracterizar los impactos en el desarrollo humano de las mujeres, sobre todo en las que se embarazaron en la adolescencia.

En este se analiza el vínculo entre pobreza y embarazo en adolescentes con repercusiones en logros educativos, formación e inserción laboral, salud sexual y reproductiva.

Lorenzo Jiménez de Luis, coordinador residente de las Naciones Unidas en República Dominicana, dijo que los datos revelan que en contexto de la pobreza, el embarazo afecta a todas las mujeres, independientemente de la edad en que conciban.

“Por tanto, el país tiene temas pendientes que resolver en materia de derechos y políticas públicas de calidad que, de ser atendidas, redundarán en mejores resultados para todos”, dijo Jiménez de Luis.

A la presentación del informe asistió la vicepresidenta Margarita Cedeño de Fernández, las ministras de Salud Pública, Altagracia Guzmán Marcelino, y de la Mujer, Janet Camilo, así como otros funcionarios e invitados especiales.

La muestra de la investigación, que tardó un año realizarla, está compuesta por 3,017 personas, entre ellas mujeres que fueron madres adolescentes y otras que lo postergaron hasta los 20 años y más.

Los datos señalan que la unión temprana es un factor que incide en el embarazo a temprana edad: alrededor del 54% de las mujeres sujetas del estudio quedaron encintas mientras vivían con su pareja.

Otro hallazgo es el impacto negativo en la seguridad social, porque en los hogares donde sólo hay mujeres con embarazos durante la adolescencia se registra un menor porcentaje de afiliación al Seguro Familiar de Salud con 49 % versus 72.9% de los hogares de control.

Un dato que resaltan es que la mujer que se embaraza en la adolescencia corren el riesgo de que sus hijos mueran 3.9 veces más en la primera infancia (desde la concepción hasta los primeros cinco años de vida) al que las que dan a luz a partir de los 20 años.

Asimismo, el informe resalta la relación inversa al acceso de las tecnologías de la Información y la comunicación (TIC) con la probabilidad de embarazo adolescente, partiendo de que la preñez en la adolescencia tiene 40% menos posibilidades de acercarse a las nuevas herramientas comunicativas que la mujer que se embarazó en la adultez.

Recomendaciones

El informe propone tres líneas de acción para afrontar la situación del embarazo en adolescentes: Respuestas multidimensionales dentro de la agenda para el 2030. Políticas públicas integrales que incluya “combos” territoriales. Para eso identifican una serie de disparadores del embarazo en adolescentes al igual que impulsores de cambios que pueden guiar las intervenciones futuras. Eso conllevaría una mejor articulación de las políticas existentes, como el desarrollo de nuevas intervenciones. Otras recomendaciones son mayor acceso a las tecnologías, acceso al programa primer empleo y mejora de los servicios básicos.

En cifras

32% de las entrevistadas dijeron que no se inscribieron o asistieron a la escuela durante el proceso de sus embarazos.

87% de las mujeres respondieron que fueron objeto de abusos o maltratos y no buscaron ayuda

15% expresaron haber sufrido discriminación por estar embarazadas, con maltrato verbal o físico, por parte de sus padres o tutores, familiares, compañeros o amigos.

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