Estudiantes, padres y maestros inician el lunes un proceso del que no tienen precedentes

SANTO DOMINGO.-La forma de llevar a la práctica la educación pública en este año veinte ha tenido un vuelco que nadie hubiera podido prever a mediados de marzo cuando el entonces presidente Danilo Medina anunciaba el encaminamiento del pueblo dominicano a una cuarentena que muchos, si no todos, imaginaban de unos dos meses, no más.

La radio y la televisión han sido los medios escogidos para injertar el año escolar, debido a que la internet, inicialmente señalada como la opción para la enseñanza virtual, carece de la calidad necesaria.

Por lo menos para los fines de la escuela pública, la internet no pasará de tener un papel secundario para la conexión grupal vía Whatsapp, correo electrónico o alguna otra aplicación de uso masivo, liderada por profesores para el control de tareas o la orientación remota.

Si nuestros profesores están movidos por algo del espíritu que animaba al señor Hostos (Eugenio María de Hostos), de esto puede salir algo positivo que acaso perdure en la relación facilitador-participante a la que se orienta la enseñanza de estos tiempos, por la facilidad que aportan medios masivos y por la posibilidad de aprovechar, de manera apropiada, unos recursos de las nuevas tecnologías electrónicas que a las masas dominicanas apenas les sirven para la evasión.

A las clases…
De acuerdo con el anuncio del Ministerio de Educación, las escuelas estarán abiertas para recibir a los profesores, que irán a los centros en los que les corresponde estar, pero no recibirán alumnos, que esta vez permanecerán en sus casas, convertidas en aulas por la educación a distancia que será impartida a través de la radio y la televisión.

Es, en realidad, una forma de salvar un proceso (el de enseñanza aprendizaje) que de otra manera se hubiera perdido, visto el riesgo de reunir en escuelas y liceos a más de 2 millones 200 mil niños y adolescentes que se convertirían en receptores y propagadores entre familiares, en sus barrios y edificios de apartamentos, de un virus que al parecer no les causa grandes molestias como hace con los mayores de edad.

A los edificios escolares podemos suponerles aulas suficientes para acoger a profesores, facilitadores y administradores del sistema, pero a los hogares y a la cultura popular dominicano no podemos atribuirles la calidad y el espacio para una socialización de la cultura formal de las proporciones que ahora asume la nación.

En algunos estratos de la población los niños o adolescentes contarán con un lugar en el que sólo estarán ellos, como puede ser una habitación, un comedor, una sala, una terraza o un balcón que los mantenga al margen del trajín cotidiano del hogar, de la calle, del vecindario, del barrio o del sector

En otros, en cambio, esto no es posible por la estrechez en que viven, por la exposición a la actividad del entorno y por las costumbres, que incluyen la visita sin aviso previo y sin invitación, el pregón en una “platanera” o un pleito de vecinos con palabrotas.

En dos bandos
En otra dirección de esta experiencia está el negocio privado de la educación, que reúne a propietarios, familias y estudiantes, en un sector al que se le suponen condiciones materiales para dotarse de la tecnología y de la conectividad que hagan posible la educación virtual.

No tiene que ser así, pero en algunos casos es posible, visto que algunos, un número limitado de colegios, ha iniciado la docencia con anticipación a la apertura oficial. Otros, la mayoría, todavía no lo ha hecho y hemos de suponer que se sumarán al experimento del Ministerio de Educación, anunciado para el lunes, día 2 de noviembre.

El Ministerio no tiene un plan específico para los aperadores del negocio privado de la educación, pero pueden adherirse o enganchar con el proceso que inicia la educación pública.

De acuerdo con información suministrada a EL DÍA, unos 27 mil profesores de colegios han participado de los entrenamientos realizados por Educación.

Un recurso
En algunos centros de estudios han estado trabajando con cuadernillos preparados y distribuidos por Educación.

Estos cuadernillos estarán en manos de los padres, que de pronto han pasado a ser personal de la educación pública supervisados por los profesores, los cuales tienen la facultad de hacer más sencillo el contenido, o más complejo, de acuerdo con su calibración de la calidad del estudiante y de su familia.

Los cuadernillos serán entregados a los padres, junto con las raciones alimenticias, cada lunes, y el viernes los devuelven al centro escolar al que responde su hijo.

El maestro está supuesto a mantener comunicación permanente con la familia y es posible que integre a los padres al sistema vía grupo de Whatsapp u otro procedimiento que le resulte factible a través de alguna de las plataformas de internet.

Ventaja/desventaja
Las condiciones materiales de una parte del pueblo dominicano que inició el año escolar en agosto pasado están supuestas a representar una ventaja de formación por la anticipación de casi tres meses con la que enfrentan al pelotón de la educación pública, que debe de tener a padres menos calificados y ambiente y entorno social menos propicios.

Un mundo nuevo

—1— Esperanza
En los colegios privados esperan que los contenidos de los cuadernillos puedan servirles de apoyo o refuerzo en aquellos que no cuentan con recursos para la educación virtual.
—2— Desafío
Muchos profesores han iniciado conversaciones con padres para motivarlos en el novedoso proceso que les espera.

Miles de colegios deben iniciar clases el lunes
Los colegios. De acuerdo con la Asociación de Instituciones Educativas Privadas, en el país operan unos tres mil 600 centros de estudios dirigidos y administrados como negocios, de los cuales unos 400 están registrados en esta entidad.

Muchos de estos negocios se encuentran en una situación apurada al no haber podido iniciar el año escolar según sus medios, como lo han hecho otros con la matrícula y las condiciones tecnológicos apropiados.

Muchos tienen el propósito de integrarse al proceso a distancia que inicia el lunes, día 2, el Ministerio de Educación.

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