Eduardo Núñez produce para los Medias Rojas como los Yanquis lo proyectaron

SANTO DOMINGO. Eduardo Núñez hace hoy uniformado de Red Sox lo que sus archirrivales Yankees proyectaron en él cuando lo ficharon en 2004 con 17 años pero que tras una década de espera nunca llegó ante las expectativas en el Bronx.

Parece que al fin el heredero de Derek Jeter, primero, y de A-Rod, después, ha alcanzado el potencial que cientos de reportes pronosticaron y lo ha hecho a una edad en la que los estudios indican los bateadores entran en la curva de declive (29 años).

El desempeño de Núñez desde 2016 cuando explotó con los Mellizos hasta debutar como un All Star y que ha prolongado este curso entre los Gigantes y Medias Rojas lo colocan en la categoría que en el mundo anglosajón llaman late bloomer, aquellas personas que tardan más de lo habitual en desarrollarse.

No es un caso extraño entre los quisqueyanos: José Bautista se graduó de jonronero a los 29 años (2010) con una producción de 54 y Nelson Cruz logró su primer gran año a los 28 con 33 vuelacercas en 2009 y en lo adelante ambos entraron a la categoría de “caballos”.

También a los 28, Henry Rodríguez (1998) consiguió su primer gran año con 36 jonrones y luego tuvo cinco cursos de 20 o más. La larga lista también incluye a Pedro Feliz y Gerónimo Berroa.

Núñez, de 30 años, tiene el promedio de bateo más alto entre los dominicanos (.313), uno que adorna con 30 dobles, 11 jonrones, 53 carreras impulsadas, 21 robos y 53 carreras anotadas.

Un torpedero original que llegó a Nueva Inglaterra sin una plaza fija tras el equipo fallar en obtener el antesalista que buscaba el mes pasado tras rendirse con Pablo Sandoval, con Boston ha jugado mayormente en la intermedia (22 encuentros), pero también ha aparecido como designado, tercera y en campo corto bateando para .325 (123-40) con siete vuelacercas, nueve dobletes y 22 remolques.

Los aportes del azuano han compensado la baja del titular Dustin Pedroia, que apenas ha jugado un partido desde el 29 de julio con problemas en la rodilla izquierda.

Coincidir con las etapas finales de las prolongadas carreras de Jeter y Rodríguez, además de jugar en una ciudad que no tiene paciencia para ver madurar proyectos de lento desarrollo, estropeó los planes originales con Núñez.

El proyecto abortado

Los Yankees lo subieron en 2010 con 23 años para usarlo de forma parcial mientras las dos leyendas y Robinson Canó descansaban. En 2012 activó las alarmas con 14 errores en 50 partidos en el campo corto en medio de una lesión de Jeter y en 2013 volvió a fallar en la defensa de la posición seis con 12 pifias en 75 juegos.

Su bate fue decente como pinstripe (.267) y su velocidad daba señales de reservarle espacio (48 robos), pero su capacidad para embasarse (.313) sumado con su proporción de ponches con relación a las transferencias que recibía (102-51) lo sacó de los planes del dirigente Joe Girardi para 2014. Al percatarse del desplome de sus bonos, Núñez se dirigió en los entrenamientos a la oficina del gerente Brian Cashman en Tampa y le pidió cambio, uno que llegó enviándolo a Minnesota en abril de ese año por el venezolano Miguel Sulbarán, un lanzador de tan poco valor que ya en 2015 estaba fuera de béisbol.

Empezar en cero

En Mineapolis tuvo que hacer la fila para encontrar espacio, pasó dos años como utility (2014-2015) y gracias a su versatilidad para jugar en el infield y outfield fue a mediados de abril de 2016 que comenzó a jugar de forma regular.

Su gran primera mitad del pasado curso (.321, 12 HR, 15 2B, 40 CE, 22 BR) entre el campo corto y la antesala le mereció una invitación al Juego de Estrellas en San Diego y cuando los Gigantes quisieron reforzarse para la parte final lo adquirieron a cambio de su compatriota zurdo Adalberto Mejía.

En julio pasado, San Francisco lo traspasó a Boston por los prospectos Shaun Anderson y Gregory Santos. Núñez juega regular en una novena repleta de talento, incluyendo el gran arranque profesional de Rafael Devers.

A David Dombrowski, el jefe de operaciones de Boston, le llamó la atención el buen desempeño en julio (.385) y apostó por él, una jugada que muchos no entendieron pero que tiene a los críticos con la boca cerrada.

Agente libre en 2018

Núñez juega la actual campaña por US$4,2 millones y llegará a la agencia libre en noviembre en un mercado en el que podrá competir con el material disponible.

Entre los torpederos con los que Núñez competirá figuran Zack Cozart (Cincinnati), Cliff Pennington (Angelinos), Alcídes Escobar (Kansas), Rubén Tejada (Orioles), Erick Aybar (Padres), Darwin Barney (Toronto) y Andrés Blanco (Filis).

De hecho, Núñez tiene el promedio de bateo más alto entre los infielders que serán agentes libres la próxima zafra.

NPerez@diariolibre.com

Interrogantes sobre posición
 

Núñez puede ser en los próximos días “un dolor de cabeza agradable” para el dirigente John Farrell. Con Devers en la antesala, Xander Bogaerts de torpedero, Pedroia en la segunda y Mitch Moreland en la inicial el infield tiene dueños. Los jardines también están asignados a Andrew Benintendi, Mookie Betts y Jackie Bradley Jr., lo que deja el puesto de bateador designado como única vacante y ahí está Hanley Ramírez, quien ha agotado un curso por debajo ya limitado a una posición.

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