Carta a mi ladronzuelo.

Por: Por José Luis Taveras

Querido muchacho:

No pretendo interrumpir tus andazas del día, pero al menos espero que “le robes” tiempo a tu noche para que consideres los riesgos de volver a violar mi jeep. En dos ocasiones sustrajiste los espejos retrovisores de las puertas. Si crees haberme impresionado por la destreza de tu rápida hazaña, te equivocaste. Antes de reponerlos, en el taller me enseñaron cómo hacerlo; lo logré en menos tiempo, de esa manera te perdí el respeto; además de la vergüenza te robaron el talento. ¡Puedo hasta asesorarte!

Como a las tres son las vencidas, me he provisto de tecnología de punta para que caigas en mis garfios. La próxima vez te esperaré con esto: cuando toques el vehículo, se activará un sistema de grabación muldimensional que captará en alta definición tu imagen y rastreará cualquier movimiento hasta a 500 metros cuadrados del lugar. Está dotado de sensores, con sensibilidad ambiental, capaces de multiplicar la resolución y definición de la imagen con los malos olores, de modo que ya tengo garantizado su máximo rendimiento con el favor de tus axilas y apuradas flatulencias. Apenas a dos pies de distancia desde cualquier ángulo, escucharás una alarma que emitirá una carga de 280 decibeles de ruido y te gritará: ¡Félix Bautista, Félix Bautista, recojan! Las imágenes captadas se procesarán en un escáner, de modo que podré contar los herpes de tu arrugado molusco y las fétidas erupciones de tu trasero; todo en impresión digital.

Cuando logren aprehenderte, un equipo de encapuchados te llevará a una casucha húmeda, oliente a orina y mugre. Durarás tres días frente a un televisor. Sin quejas, tendrás que ver, en tanda continua, tres películas de Robertico Salcedo y una grabación de la fiesta navideña de Telemicro con rifas incluidas. Después, te obligarán a beber un potente somnífero; bajo sus efectos, deberás aguantar, sin dormirte, una entrevista del “emprendedor” David Collado y un discurso de Danilo Medina jurando no reelegirse para el 2048. Te despabilarán con regaños de “El Querido”, Alvarito Arvelo y Consuelo Despradel, hablando juntos. Con la cabeza erguida, recibirás una lección histórica sobre la Era de Trujillo de Euclides Gutiérrez y deberás leer y memorizar tres artículos de César Medina sobre la ética de la lealtad; para rematar, “te darán treinta minutos y un chin más” para que escuches los “breves” comentarios de Roberto Cavada a sus noticias. Si resistes, negociaremos con el partidito de Ozuna (ese mismo, el del tinte negro eterno) una candidatura a diputado para que lleves esa afrenta por el resto de tu vida y no te metas con lo ajeno. Eres una rata; si tu sueño es llegar a ser un Díaz Rúa deberás empeñarte muy a fondo en tu carrera. Si logras burlar mi sofisticado sistema, te prometo gestionar “El Rolex del Honor” en original, con las iniciales grabadas del mismo Díaz Rúa.

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