​Economía de la extinción

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Por: Jorge Martínez.

La tasa de mortalidad en la republica dominicana era de 6.00% al año 2010, con una esperanza de vida de 73 años promedios aproximadamente. Sorprendentemente la tasa de mortalidad aumento desde 2010 hasta el 2015 hasta 6.09%, es decir 6.09 muertes por cada mil habitantes.

Un incremento en el ranking mundial del puesto 48 hasta la posición 53 de dicho ranking.

Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) indica que la tasa de mortalidad por accidentes de tránsito llega entre los 25 y 30 muertos por cada 100 mil habitantes, según el informe del BID, peatones, motoristas y ciclistas son los más vulnerables a los accidentes.  

El costo que representa un accidente en una familia puede superar hasta el 20% de sus ingresos anuales, además de una importante carga para el sistema de salud en la republica dominicana.

Nuestro país solo es superado por Haití en un informe del Fondo de las Naciones Unidas (Unicef) sobre los países con la tasa de mortalidad infantil neonatal, 20 muertes por cada mil niños vivos en RD.

Según el informe la inversión en la salud materna e infantil puede ayudar a evitar la muerte de unos 200 mil niños menores de 5 años en Latinoamérica, lo que coloca nuestra región en un lugar muy desigual en comparación con otras regiones, donde existen policías más definidas y menos discriminación.

La economía de extinción es la que practican los pescadores japoneses con los salmones azules, los cuales pescan en grandes cantidades y los almacenan en neveras, para que cuando se estén acabando venderlos más caros y hacerse ricos.

Esa economía de la extinción lamentablemente ha pasado a aplicarse a los seres humanos, solo en el mes de agosto 10 pacientes han fallecido en el hospital de Puerto Plata, por la falta de la unidad de hemodiálisis, según denuncia el presidente del colegio médico dominicano seccional Puerto Plata, el doctor Johnny Tavares.

El aumento de la tasa de mortalidad en RD es un fenómeno que debemos observar, porque no estamos viviendo una epidemia y no tenemos una guerra desde 1965.

Los medios financieros parecen haberle encontrado un lado positivo al incremento de la mortalidad y a la disminución de la esperanza de vida, las grandes empresas se ahorran miles de millones por las muertes prematuras de miles de dominicanos.

Los costos de las pensiones son menores, muchas empresas informan el ahorro de recursos producto de las altas tasas de mortalidad.

La gran cantidad de recursos producto de las pensiones que van a los bolsillos de los banqueros es impresionante, la crisis de las pensiones por falta de liquidez en los fondos a la hora de pagar a los trabajadores cuando tienen tiempo y edad de jubilación es alarmante.

Si los trabajadores mueren de forma prematura por accidentes de tránsito, por falta de atención y servicios de calidad en los hospitales, entonces la crisis está resuelta.

Los fondos de pensión tienen una ecuación muy difícil y un acceso muy limitado, ya que solo cuando se ha cumplido una edad y tiempo es que los empleados tienen derechos, mientras que las corporaciones y el gobierno pueden disponer de esos recursos cuando deseen, para negociarlos y pagar hasta deudas con ellos.

La economía de extinción esconde un gran negocio detrás, donde se benefician, sector farmacéutico, seguros médicos y grupos financieros, que se ganan miles de millones de pesos producto del aumento de la tasa de mortalidad.

La caída de la esperanza de vida debe ser un tema urgente en la agenda nacional, como otros temas que figuran en las prioridades del estado.

En una sociedad normal sin el partidarismo, sin odios y discriminaciones debe considerarse como una emergencia nacional, por encima de la rentabilidad y los planes de negocios de los grupos dominantes del sector salud.

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